miércoles, 12 de julio de 2023

Mis Lugares Míticos. Egipto 42

 





La Dinastía Ptolemaica (3)

Cómo mencioné anteriormente, no se pueden juzgar normas o comportamientos sociales de épocas pretéritas con las reglas actuales. Por tanto, me abstendré de opinar, para limitarme a informar.

No es que el Egipto anterior a la dinastía Ptolemaica fuera “políticamente correcto” con arreglo a los criterios de las sociedades occidentales actuales. El incesto era normal, e, incluso, considerado conveniente entre las clases altas, para preservar la “pureza de sangre”. La poligamia era la norma. Las intrigas que se materializaban hasta en la eliminación de presuntos herederos rivales para alcanzar el trono no eran, al parecer, infrecuentes en los gineceos.

A pesar de su carácter sagrado, algunos Faraones fueron víctimas de asesinatos. El caso más conocido, y más documentado, es el de Ramsés III de la Dinastía XX (nada que ver con Ramsés II de la Dinastía XIX).

Estas actuaciones resultan empalidecidas por los sucesos acaecidos durante el periodo helenístico, donde, además de las prácticas aprendidas en Egipto, traen en su bagaje las prácticas de su tierra de origen.

En este periodo no hay ningún reinado que no se base y sostenga en fratricidios, traiciones, e intrigas. A pesar del carácter divino de sus reyes, estos no dejaron de ser objeto de complots e intentos de derrocamientos incluso por la fuerza. Un caso que podría sintetizar la época es el siguiente: Ptolomeo VI Filomater, que muy influenciado por cortesanos y ministros, inició varias campañas bélicas con derrotas, incluye en el reinado a su hermana y esposa Cleopatra II y a su hermano Ptolomeo Evergetes, A la muerte de Ptolomeo VI, Cleopatra II, tras una de las innumerables intrigas, logra que su hijo sea nombrado Faraón con el nombre de Ptolomeo VII neo Filomater. No hay seguridad sobre si llegó a gobernar, ya que fue rápidamente asesinado, siendo inmediatamente sustituido por Ptolomeo VIII Evergetes.

Cabe preguntarse sobre este período: ¿Esta dinastía fue positiva para Egipto? El final de esta dinastía marca el final del país como Estado independiente. Condición que el país no llego a recuperar hasta el siglo XX. En principio esto podría suponer la deslegitimación de sus gobiernos. Pero no podemos olvidar que, a la llegada de Alejandro a Egipto, este estaba en plena descomposición y asediado por múltiples enemigos. Razones por las que le nombran Faraón con  la esperanza que devuelva el antiguo esplendor. Los Ptolomeo alargaron, con mayor o menor fortuna, durante tres siglos el imperio más longevo de la historia de la humanidad.

Entre los aspectos positivos no podemos olvidar la fundación de Alejandría, que convirtieron en su capital, embelleciéndola con palacios y grandes construcciones, cómo su majestuoso  faro. No obstante, el mayor aporte a la cultura fue su biblioteca, compendio de la sabiduría de la época, y que, en contra de la creencia general, no fue incendiada. La realidad es que comenzó a declinar durante un largo periodo, a partir de la purga de intelectuales y eruditos a partir del siglo II de nuestra era. Por otra parte, reconstruyeron una serie de templos sobre las ruinas de templos anteriores como son los de Edfú, Kom Ombo, y Filae, templos incluidos en las visitas de los cruceros turísticos.

 


miércoles, 15 de marzo de 2023

Mis lugares míticos. - Egipto 41

 

La dinastía Ptolemaica (2)





Antes de seguir con esta dinastía que, a la postre, fue la última que reinó en Egipto, creo que es menester hacer las siguientes consideraciones:

A)           No es una dinastía efímera que se redujo a Cleopatra y poco más. En realidad, se mantuvo al frente de Egipto durante casi tres siglos.

B)           A pesar de que los diferentes faraones no hablaran el idioma propio del país que gobernaban, sino el griego de sus orígenes, durante esta época se construyeron nuevos templos sobre los antiguos, los que generalmente se visitan en el crucero que transcurre por el curso medio de El Nilo: cómo los de Philae, Edfu, o Kom Ombo  

C)           No se puede, ni debe, enjuiciar a una civilización diferente a la nuestra con las normas éticas, sociales y morales que rigen en la actualidad. En el Egipto faraónico era habitual el incesto entre los faraones o sus herederos para reafirmar (según sus creencias) su esencia divina y la "pureza de la sangre". Tampoco fueron excepcionales los asesinatos por motivos dinásticos o sucesorios. Esta práctica se hace norma durante la dinastía. Así como el asesinato sistemático de cualquiera, especialmente familiares, que pudiesen interponerse en el camino o disfrute del poder ya adquirido.

Una vez sentadas esas premisas, pasaré al tema que nos ocupa.

En el año 323 a. C., tras la muerte de Alejandro Magno, Ptolomeo I Soter, uno de los generales del difunto, al repartirse el imperio conquistado por el macedonio se queda con el reino de Egipto como Faraón (dignidad que ya ostentaba Alejandro), iniciando la Dinastía XXVI, llamada Ptolemaica, que también se conoce con el nombre de dinastía Lágida, ya que Lagos era el nombre del presunto padre) de Ptolomeo I.

La dinastía gobernó en el Antiguo Egipto durante el denominado período helenístico, que transcurre desde la muerte de Alejandro Magno, acaecida en el año 323 a. C. hasta la derrota de los ejércitos faraónicos, y muerte de Cleopatra VII en el año 30 a.C. que marcó el fin del Imperio Egipcio, pasando el país a ser una colonia romana.

Esta última dinastía que corresponde cronológicamente a la de Ptolomeo I estableció cómo capital del reino a Alejandría, que se transformó en el principal centro comercial e intelectual de la antigüedad.

Cabe destacar que durante el reinado de Ptolomeo V fue cuando se publicó un decreto en tres tipos de escrituras, que conocemos como Piedra de Rosetta, que, cómo sabemos, permitió traducir el idioma del antiguo Egipto.

 



domingo, 18 de diciembre de 2022

Mis lugares míticos. - Egipto 40

 

Dinastía Ptolemaica (1)

Orígenes




Para conocer mejor el origen y las razones que llevaron a reinar en Egipto y a constituir una dinastía a estas personas, originarias de Macedonia, es necesario remontarse a fechas anteriores.

Concretamente, a la época conocida como la Segunda invasión Persa, entre los años 343-332 a.C. Ocupaba el poder del Imperio persa Artajerjes III. A su muerte, le sucedieron Arses, y, tras su breve reinado, subió al trono Darío III, que fue el último emperador del citado impero, que finalizó tras ser derrotado por los macedonios en las batallas de Gauganela e Isso.

En tanto que, en Macedonia, a raíz del asesinato de Filipo II el Grande, pasó a sucederle su hijo Alejandro (al que más adelante se conoció como Alejandro Magno), que extendió sus dominios tras sus victoriosas campañas.

Alejandro conquistó grandes extensiones de territorio en poco tiempo, Tracia y gran parte de la península de Anatolia, llegando a Egipto entre el 332 y el 331 a.C., tras bajar por la zona que actualmente forman la frontera sirio - palestina. Todas estas conquistas fueron en detrimento territorial del moribundo imperio persa.

La rápida conquista del territorio egipcio por parte deAlejandro Magno sepuede comprender si tenemos en cuenta la política de terror que habían llevado a cabo los persas, que saquearon templos y destruyeron ciudades, por lo que los egipcios no solo no se resistieron al avance macedónico, sino que celebraron triunfalmente su llegada.

Previamente a que Ptolomeo I Sóter se hiciera coronar rey de Egipto en 305 a.C., iniciando la que sería la última dinastía egipcia,el trono del país había sido ocupado por Alejandro Magno, y,posteriormente por su hermano Filipo Arrideo, a quien le sucedió Alejandro IV(317-310 a.C.), hijo del conquistador macedónico con su esposa Roxana.

Ptolomeo I,para mostrar una aparente  legitimidad para su reinado, llevó a cabo dos estrategias: Por una parte, se presentó como elheredero directodel último monarca legítimo de Egipto, Alejandro Magno. Para ello, ya años antes había interceptado el cadáver del conquistador a su paso por Damasco, llevándolo a Alejandría, la ciudad que fundó durante su breve estancia en Egipto, en vez de aVergina, la necrópolis real de Macedonia. Por otro lado, en el momento de coronarse rey se casó con una hija deNectanebo II(360-343 a.C.), el último soberano autóctono egipcio, de modo que no solo era el heredero directo de Alejandro, sino también el descendiente de la última dinastía propiamente faraónica.

        

miércoles, 4 de mayo de 2022

Mis lugares míticos.- Egipto 39

 

Las dinastías






Durante el devenir de la serie de escritos que he realizado sobre el tema. He mencionado de forma reiterada el concepto de dinastía. Incluso en la segunda entrega incluí una cronología de las mismas, que los egiptólogos utilizan  para señalar reinados y hechos históricos fundamentales para ubicarlos en su tiempo y contexto.

¿Qué es y que representa una dinastía en el Egipto faraónico? De una manera reduccionista podríamos definirla cómo”conjunto de gobernantes que proceden de una misma familia”.

 Este concepto  no es del todo cierto siempre.  En periodos de transición se ha dado el caso de que el padre está encuadrado en una dinastía y el hijo en la siguiente. Tampoco fue infrecuente que el siguiente monarca, fuese algún allegado, sin vínculos de parentesco, como los últimos faraones de la XVIII dinastía.

Los egiptólogos ligan el inicio de dinastía con cambios importantes en las liturgias, generalmente impulsadas por el grupo que tomaba las riendas del poder político. Desde el inicio de la historia egipcia, la política y la religión (al igual que en todas las culturas antiguas y actuales) estaban separadas por una tenue frontera. Como prueba que hasta la dinastía XIX los faraones al morir  pasaban a ser dioses. Esta situación  se mantuvo hasta el reinado den Ramsés II que se transformó en un dios viviente, cómo todos sus sucesores.

La definición adecuada sería la siguiente: “Periodo que transcurre entre modificaciones de liturgia y que generalmente estaba regida por miembros de la misma familia y allegados y afines”.

Esta definición está en con contradicción aparente con la revolución religiosa promovida por el faraón de la XVIII dinastía Amenhotep IV, que tras abrazar el monoteísta culto a Atón paso a denominarse Akenatón , declarando esta religión cómo la oficial del estado.

La pregunta que inmediatamente surge es: ¿Cómo es posible que con este cambio tan drástico no se iniciara una nueva dinastía?  La respuesta está implícita en la definición de dinastía. No hay variación litúrgica. Hay una religión apócrifa que intenta sustituir a la tradicional.

Esta tentativa, que en modo alguno alteró la liturgia y modelo de la religión tradicional. Tuvo un corto recorrido. Ya que apenas se mantuvo vigente tras la muerte del instigador. Amenhotep IV o Akenatón, fue declarado faraón  hereje y la religión que él implantó, fue desmantelada física y espiritualmente.  Prácticamente se borró de la historia oficial.

Los últimos tiempos  del periodo de Amarna; como se le conoce, fue un periodo históricamente obscuro. Tutankatón, uno de sus sucesores e hijo suyo, volvió a implantar como oficial la religión oficial el culto a Amón escenificando la restauración con su cambio de nombre por el de Tutankamón con el que pasó a la historia e incidentalmente a la fama gracias a Howard Carter.    


martes, 15 de marzo de 2022

Mis lugares míticos.- Egipto 38



Esoterismos, ovnis y similares






Una clase de preguntas con las que nos hemos encontrado todos los interesados en el antiguo Egipto, y que son muy difíciles de contestar saliendo airoso del trámite están relacionadas con OVNIS, extraterrestres, y todo tipo de cuestiones esotéricas. Es muy arduo porque el interlocutor tiene unas firmes creencias, y no valen argumentar en contra. Cuanto más absurda es la creencia, más difícil es erradicarla, y no únicamente en este tema.

Hecha esta aclaración como preámbulo, y volviendo a la cuestión que nos ocupa, estoy plenamente convencido de que no existe ninguna duda razonable sobre la carencia de ayuda extraterrestre en los logros culturales y técnicos de los antiguos egipcios. Este convencimiento no viene solo de mis especulaciones mentales personales, que tendrían el mismo peso específico que aquel que aportan los sustentadores de teorías antagónicas. Me baso en las conversaciones mantenidas con expertos y estudiosos del antiguo Egipto, que han estudiado en centros reconocidos mundialmente, y que han trabajado en excavaciones. También en lecturas de eruditos en la materia.

Sin embargo, la prueba más evidente e irrefutable viene dada por la propia idiosincrasia de la sociedad del Egipto faraónico, donde todo se escribía, todo se documentaba, todo se inventariaba. Existen relaciones de todos sus faraones, de los altos dignatarios, de los trabajadores en las grandes obras. Se conocen los orígenes de todos los relacionados, y, a pesar de tan detalladas relaciones, no hay, ni tan siquiera indicios de ayudas alienígenas.

Junto a la Gran Pirámide hay construcciones para los hombres que trabajaron en ella, y, como dato anecdótico, se encontró en una estancia a la que no tienen acceso los visitantes un grafiti en el que se podía leer el nombre de uno de los trabajadores, posteriormente identificado en los censos de quienes trabajaron en la magna estructura.

Tampoco hay nada en su pintura, tan dada a mostrar escenas cotidianas, algún atisbo que nos sugiera la posibilidad de encuentros con otras civilizaciones no terrestres. Otro tanto podemos decir de sus representaciones escultóricas, que siempre representan a seres humanos o a animales de su entorno.

Por otra parte, sobre la imposibilidad aparente de realizar los grandes proyectos con la tecnología de esas época, cada vez se van encontrando pruebas y formulando teorías que muestran que la realización era posible.

Aún siendo significativos estos ejemplos, lo son más que en sus creencias religiosas, tanto de su cosmogonía como del mito osírico, no hay ningún pasaje ni personaje relacionado con el espacio exterior.

Para mayor abundamiento, en su literatura de ficción, en la que resultaría más probable alguna referencia a posibles encuentros con seres de otros mundos, tampoco se encuentra ninguna referencia a seres de otra procedencia. A diferencia de la cultura Maya en la que hay de elementos que sí podrían interpretarse como contactos con seres de otros orígenes.


 

lunes, 30 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 37

 

¿Por qué Egipto? Y 4





Todos los interesados en la cultura del antiguo Egipto, antes o después, terminamos hablando de la Piedra Rosetta. Sin su descubrimiento e interpretación la egiptología hubiese sido diferente. Podríamos datar con el método del carbono 14 los monumentos y escritos hallados, y, posiblemente, gracias a los avances en la Inteligencia Artificial, quizás ahora o más adelante hubiéramos podido descubrir las diferentes etapas, y quizás los nombres de algunos de los faraones y dinastías. Sin embargo, lo que hoy en día se conoce de los acontecimientos históricos, e, incluso, del día a día de la vida del país, no sería ni tan siquiera Ciencia-ficción.

La citada piedra, en realidad un fragmento de una estela que en su tiempo se distribuyó en varios templos, se encuentra, como saben todos los lectores, e incluso la habrán visto personalmente, en el Museo Británico de Londres. Hay una copia exacta en el Museo de Antigüedades egipcias de El Cairo. Como dato anecdótico cabe citar que es el único objeto del citado museo que no es una obra original.

Para no repetirme, ya que en el capítulo anterior realicé una amplia descripción tanto de su contenido, como de su composición y de las circunstancias de su hallazgo, me gustaría únicamente que recordaran el año del descubrimiento, 1798, por la coincidencia que comentaré más adelante.

A pesar de que inmediatamente se percibió que podía ser la llave para abrir el arcano de la historia egipcia, la traducción tardó unos años. La piedra sufrió algunas vicisitudes, como pueden ser cambios de país y de propietarios.

Tras el descubrimiento, se hicieron varios intentos, con mayor o menor éxito, de reproducir los textos grabados en la piedra, e, incluso, se descubrió que el texto central estaba en escritura demótica, y no en siriaco cómo se creía hasta entonces.

Tras la marcha de Napoleón, las tropas británicas trataron de invadir el país, logrando tomar en 1801, tras una batalla a orillas del Mediterráneo, y tras sitiar al resto de las tropas francesas en Alejandría. Se hicieron con el dominio de la ciudad, y como premio adicional  de la Piedra Rosetta, no sin grandes controversias y disputas sobre quiénes eran los propietarios y debían tener no sólo la piedra sino todos los documentos generados por ella, y el resto de objetos antiguos descubiertos en la expedición francesa. Para no ser prolijo diré que la piedra en cuestión pasó a posesión de los británicos

A raíz de su descubrimiento, se iniciaron los esfuerzos por parte de numerosos eruditos, quienes, tras no haber logrado avances que resultaran significativos, fueron abandonando paulatinamente la tarea.

El texto griego de la Piedra de Rosetta fue el punto de partida, toda vez que el griego antiguo era muy conocido por los estudiosos.

Aportaciones muy importantes fueron la idea de que, al igual que en el chino, los nombres extranjeros fueron transcritos fonéticamente, y de que, al igual que en otros idiomas de la zona, hubiese signos que representaran tonos. Con estas ideas, Champolión, nacido el mismo año del descubrimiento, estableció el alfabeto partiendo de los cartuchos de Cleopatra y Alejandro. Posteriormente, publicó la primera gramática base del descifrado de toda la escritura de la cultura egipcia.



domingo, 29 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 36

 

¿Por qué Egipto? 3





Quizás la razón más importante es porque no me gustan las “cosas porque sí”, sin una base en la que apoyarse, por tener que creerme narraciones escritas muchos siglos después de sucedidas y por tradición oral.

De Egipto, aparte de unas construcciones impresionantes, tenemos la historia contada por ellos mismos, y en los momentos en que suceden los hechos. Cuentan sus creencias, sus batallas, sus hazañas, pero también su día a día, los gastos cotidianos, el valor de adquisición de los productos, y sus relatos de ficción, verdaderas novelas y cuentos.

Cómo es posible entender sus escritos si la última inscripción enl lenguaje jeroglífico fue en el año394, y en  demótico en el año 452, y el único templo en el que se continuaba con la religión del antiguo egipcio, el templo de Isis en la isla de Philae, fue prohibido por Justiniano en el año731, habiéndose perdido completamente, según algunos egiptólogos, y estando vigente con variaciones (pero únicamente en su faceta oral) como el idioma copto, según otros.

Antes de seguir adelante, conviene hacer una distinción  entre las diferentes escrituras usadas en época faraónica para poder entender el proceso de recuperación  para poder interpretarlo.

Escritura jeroglífica. Usada únicamente para textos sagrados, generalmente relacionados con el culto al “más allá”. Basada en representaciones pictóricas de los objetos, pero con aportaciones de letras o sílabas. Prácticamente no sufrió variaciones desde su inicio hasta su prohibición por Justiniano.

Escritura hierática. Es una simplificación de los signos utilizados en la escritura jeroglífica, con rasgos más estilizados. También fue usada para temas de culto y sacerdotales, pero menos solemnes.

Escritura demótica. Es una evolución muy esquemática de la escritura hierática. Reflejaba el idioma hablado, y esta sí que sufrió transformaciones desde sus primeras manifestaciones hasta su prohibición. Generalmente usada sobre papiro y ostracos para documentos civiles, tanto administrativos cómo privados.

Cabe destacar el uso del idioma copto, que es una evolución del idioma hablado por los egipcios, pero escrito con caracteres griegos. Esta lengua permanece hasta nuestros días, pero su uso es exclusivo de la liturgia de los cristianos coptos.

La Piedra Rosetta marca un antes y un después en la egiptología, ya que permite estudiar científicamente la historia de aquella civilización, y no basarse únicamente en hallazgos de objetos, monumentos, y escritos a los que no se les podía dar un significado.

La piedra de Rosetta es un fragmento de una antigua estela egipcia de granodiorita inscrita con un decreto publicado en Menfis en el año 196 a. C. en nombre del faraón Ptolomeo V. El decreto aparece en tres escrituras distintas: el texto superior en jeroglíficos egipcios, la parte intermedia en escritura demótica, y la inferior en griego antiguo. Gracias a que presenta, esencialmente, el mismo contenido en las tres inscripciones, con diferencias menores entre ellas, esta piedra facilitó la clave para el descifraDto moderno de los jeroglíficos egipcios.

Fue hallada durante la campaña en Egipto de Napoleón Bonaparte en 1798. En Rosetta, François Bouchard avistó en un lugar donde los soldados habían excavado una placa con inscripciones en una de sus caras, que resultó ser una estela de la era Ptolemaica, con el texto de Menfis durante el reinado de Ptolomeo V.

No obstante, aunque desde el primer momento se vio su importancia, no fue hasta el año 1803 cuando fue traducida la inscripción en griego, y aún se tendría que esperar hasta 1822 para que Jean François Champollion descifrara el texto del idioma faraónico, y diera inicio a la nueva egiptología. 



sábado, 28 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 35

                                                   ¿Por qué Egipto? (2/3)







En la entrada anterior, di algunos de los motivos que originaron mi interés por el Egipto faraónico, y lo basaba, especialmente, en unas cuestiones materiales, y en una novela de ficción. A pesar de que ese fuera el inicio, no cabe duda de que, sin la actuación y el estudio de los egiptólogos, no hubiese sido posible el conocimiento de la vida, usos, y costumbres del antiguo reino de las orillas de El Nilo. Hubiésemos tenido unas ruinas, y unos monumentos, pero sin una vinculación con los hombres y mujeres que los construyeron, y les dieron sentido. Por esta razón, creo que en estas páginas debe ser obligatorio rendir un homenaje a los que hicieron posible el  conocimiento de esa civilización.

Creo innegable que la Piedra Roseta, y, más concretamente, su utilidad como “traductor”, marca un hito que divide en dos épocas del conocimiento de la historia. Cambia la forma de aproximarse a esa civilización faraónica al posibilitar la comprensión del idioma utilizado por los egipcios de la época, siendo la herramienta que nos acercó a un pueblo que tenía pasión por la exactitud, y que dejaba constancia escrita de todos sus quehaceres. Varió completamente los conceptos pasando de un coleccionismo por su antigüedad y exotismo, no exento de rapiña, a un deseo de conocer las realidades, pensamientos, y civilización de una época muy importante de la humanidad. Es decir, marcó las diferencias entre (salvo honrosas excepciones) los buscadores de tesoros y aventuras,  y los estudiosos del antiguo Egipto.

Por la limitación de espacio, en este capítulo sólo me podré referir a algunos de los que se interesaron por la historia más antigua de ese país, y que fueron contemporáneos de la época faraónica. No olvidemos que entre el tiempo pre dinástico y la última reina pasaron aproximadamente 4.000 años, y que nuestra era va por el año 2020.

Se puede considerar como el primer interesado en el estudio de su arte y cultura al cuarto de los hijos de Ramsés II, llamado Khaenwase (dato obtenido por gentileza de Julio Cuesta), que, entre otras cuestiones, restauró las grandes pirámides de la meseta de Gizeh.

Qué duda cabe que Herodoto, el considerado padre de la historia, jugó un papel importante en el descubrimiento por parte del mundo occidental de aquellos años de la civilización egipcia. Ciertamente,  fabuló sobre ella, como era habitual entonces, y da por cierta una versión sobre el carácter de Keops y la construcción de su gran pirámide, describiendo las técnicas de construcción de la misma. Acuñó la definición más acertada del país, que sigue vigente en la realidad actual: “Egipto es un don de El Nilo”.

Cabe decir que, en su tiempo, y por confortaciones con otras escuelas filosóficas, fue desacreditado, y tratado de fabulista, siendo rehabilitado, y considerado otra vez como historiador creíble, en El Renacimiento

Alejando Magno también mostró su interés por el país, y en su incursión hacia Oriente estuvo allí, e, incluso, al igual que a los Faraones, se le consideró un ser divino, y se le erigieron templos. Tras su muerte, algunos de sus generales volvieron al país, estableciendo una época, y unas nuevas técnicas de construcción y ornamentación, conocidas como el periodo helenístico, estableciendo la dinastía la Ptolemaica, que transcurrió desde el año 305 a.c. hasta el 30 d.c., con la muerte de su última reina Cleopatra, y su anexión al Imperio Romano. Durante esta postrera dinastía se reconstruyeron infinidad de templos en el llamado estilo ptolemaico, como los de Edfú o Filae.

Ptoloméo II encargó a Mametom una historia del pueblo egipcio para conocer mejor la historia del pueblo que gobernaba, encargo que realizó y plasmó en su libro Aegyptiae.

Desgraciadamente, esta obra se perdió, y solo quedan pequeños fragmentos, recogidos por historiadores cristianos del siglo VIII. Sin embargo, Josepho, en su afán de documentar la antigüedad del pueblo judío, rescató un capítulo entero, en el que identifica a los judíos con los hicsos, al ser ambos de la misma zona geográfica,  que reinaron durante el Segundo periodo intermedio dinastías XV y XVI.

 



viernes, 27 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 34

 

¿Por qué Egipto? (1)








Repasando los recuerdos, quizás mi interés por esta cultura fuese iniciada por un profesor que tuve que se llamaba D. Ramón, fue hace tantos años que no recuerdo su apellido pero si su pasión por todo lo concerniente a Tutankamon.

No estoy seguro que fuera el verdadero origen, ya que durante años quedó el citado profesor en la capa más interior de los recuerdos. De lo que si estoy seguro es que en mi pirimer viaje a Egipto quedé subyugado por el Egipto faraónico que no, por el país actual.

Creo que sería imperdonable, al menos en mi caso, decir que la lectura temprana del hoy  casi olvidado Mika Waltari y su “Sinuhe el egipcio” fue uno de los más importantes iniciadores de mi pasión por el Egipto faraónico Lógicamente, no soy una excepción en esa pasión, es más si puedo serlo es gracias a una serie de  circunstancias y sobre todo a una serie de personalidades que guiados por esa misma pasión dedicaron una gran parte de su existencia a al estudio, descubrir y preservar la historia, la vida y las obras de esa extraordinaria civilización y  que han hecho posible el conocimiento de esta cultura incluso a los profanos como yo.

En este artículo me dedicaré a hablar de las razones materiales por las que ha sido posible la preservación de los objetos dejando para un siguiente la lista y los logros de algunas de las personas que más se destacaron por aflorar el maravilloso mundo de la Egiptología

Es indudable que han existido en la antigüedad otras culturas que  alcanzaron un alto grado de desarrollo, pero por su escaso grado de conservación de los restos su apreciación sólo está su apreciación al alcance de los especialistas. En tanto que la civilización faraónica debido a las condiciones que desarrollaré a continuación puede apreciarse hasta por los más legos.

Una de las razones para la conservación fueron las condiciones geográficas y ambientales, ya que fuera del corredor de El Nilo, el clima es extremadamente seco. Razón que evita en gran medida la degradación por la humedad, toda vez que la gran mayoría de lo conservado se hallaban  en las llanadas tierras rojas (secas y áridas) y no en las tierras negras (bañadas por las inundaciones y fértiles.

Sin embargo, siendo estas circunstancias que resultan imprescindibles no son las más determinantes que vinieron marcadas por la personalidad del pueblo egipcio que se caracterizaba:

1.- Por su meticulosidad y extremo celo en recoger todos los datos de sus actuaciones. Hay notaciones de las raciones que se daban a los trabajadores, del número de obreros que trabajaban en cualquier explotación u obra pública, se los tributos recaudados y de cualquier actividad gracias a la legión de escribas. Al descifrarse la escritura utilizada esta circunstancia ha dado lugar a conocer con exactitud como transcurría la vida tanto la oficial como la cotidiana.

1.-La obsesión que sentían por la eternidad no sólo en lo referente a las personas y a la resurrección, si no también el durabilidad de los materiales empleados y en las técnicas de construcción de edificios como en la escultura. El uso de la piedra y el papiro hicieron posible que hayan llegado hasta nuestros días monumentos y escritos en un admirable estado de conservación. La arena, que en general resulta destructora por la erosión, en el caso de algunos templos como el de Edfu, resultó muy beneficiosa ya que lo mantuvo enterrado a salvo de las inclemencias meteorológicas y de la barbarie de los humanos.. 


jueves, 26 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 33

 

La paleta de Narmer




Reconozco que cuando el amigo Julio Cuesta me preguntó: “¿Por qué no escribes algo sobre la paleta de Narmer, que fue descubierta el mismo día  que nació mi abuela?” me puso en un compromiso. ¿Pero quién puede ignorar una pregunta de ese gran entusiasta de temas del Egipto faraónico, además de buen amigo?

Me puse a indagar sobre el asunto, y nada más empezar a leer, me vino una imágen a la mente, así que busqué entre mis fotografías de las diferentes visitas Egipto y si, allí estaba ella. En dos fotos una anverso y otra del reverso. Cierto es que las fotos no le hacen honor dada las dificultades de iluminación, pero he preferido utilizar mis fotografias

Vamos ahora a describir la utilidad de las paletas en el Antiguo Egipto y  la descripción de esta que nos ocupa.

Originariamente  las paletas tenían una utilidad cosmética, en un hueco centrar, se colocaban los ingredientes para el maquillaje personal que utilizaba su propietario, compuestos  de diferentes materiales.  Con el paso del tiempo se fueron adornando con diferentes motivos ornamentales al tiempo que fue diversificada su utilidad ya que acabaron siendo motivos conmemorativos de hechos acaecidos en la época sin perder si utilidad primitiva.

La paleta que nos ocupa, es de esquisto, de forma casi triangular, de 64 x 42 cm, y está fechada alrededor del año 3000 a. C. Fue hallada en 1898 entre las reliquias del templo de Horus en Hierakonpolis (Con este dato, sabemos la fecha de nacimiento de la abuela de Julio)

Antes de seguir adelante, es muy importante recordar que Narmer y Nemes, son la misma persona (con diferente grafía) y en consecuencia es el primer rey registrado en la Lista Real de Abydos, que recoge los nombres de casi todos los faraones que gobernaron en el Valle del Nilo y en consecuencia,  considerado el iniciador de la primera dinastía

La paleta que según muchos egiptólogos conmemora la unión de los dos reinos, y según otros la batalla por el Delta que se cree que estaba dominado por los libios, hecho  que no dejaría de ser parte de la unificación der los dos reinos

Los motivos de la decoración son los siguientes:

Anverso.-El rey Narmer, con la corona del Alto Egipto a gran tamaño, lo que indica la preeminencia del Alto sobre el Bajo Egipto. Al tiempo que golpea a unos extranjeros. Aunque es posible que Narmer considerara extranjeros a los habitantes del Delta, ya que la paleta representaría su victoria tanto sobre los habitantes del Delta occidental como los pobladores del Sinaí. También figura El dios Horus, símbolo de la divinidad del rey y por último  hay más enemigos de pelo rizado abatidos y la representación simbólica de dos ciudades amuralladas conquistadas.

Reverso.- En la parte superior, está el faraón con la Corona roja del Bajo Egipto, acompañado de su séquito ante unos enemigos decapitados. En la parte baja están representados dos   animales fabulosos de cuellos entrelazados que podrían representar la unión del Alto y Bajo Egipto bajo un solo Faraón. La parte situada entre los cuellos, rebajada, era la usada como base para moler kohl. Como final a un toro que representaba al propio Faraón derribando murallas y abatiendo enemigos

Espero haber complacido a Julio y que haya sido de interés para el resto de lectores.

martes, 24 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 32

 

Los ladrones de tumbas (2/2)






Durante el Imperio Antiguo, en Egipto, todas las pirámides y mastabas, fueron, saqueadas ya que su llamativa construcción era como una llamada de atención en medio del desierto e  indicaba que allí estaba enterrado un faraón o un notable y que por tanto contenían inmensas riquezas en su interior.

No solo resultaban saqueadas las tumbas de los faraones, también la de los nobles o de cualquier condición social que hiciese ostentación de riqueza en sus ritos funerarios.

 Esa fue la razón primordial para que se abandonaran esos tipos se monumentos funerarios y que dio origen a buscar alternativas menos llamativas y la construcción de los llamados Valles funerarios como los diferentes valles: El Valle de los Reyes,  el Valle de las Reinas y el Valle de los Nobles

Con el inicio del Imperio Nuevo se comenzó a construir el Valle de los Reyes donde están enterrados los faraones de las dinastías XVIII, XIX y XX en el que el tipo de tumbas, paso de monumentos grandiosos y visibles a los llamados hipogeos que eran lugares excavados en las rocas y que se adentraban en el subsuelo.

Escondidos en el interior de la roca, los hipogeos suelen estar compuestos de un enorme corredor que desciende varios metros bajo tierra, un pozo y varias estancias que precedían al lugar en el que estaba colocado el sarcófago, creadas para albergar los bienes que que el difunto iba a necesitar en el más allá

Sin embargo y dadas las creencias existentes en la época, sobre la vida después de la muerte y a la necesidad de satisfacer sus necesidades en dicha vida, se continuó enterrando junto al cadáver enormes riquezas que  continuaron atraían a los saqueadores.

En el Valle de los Reyes confiaban también en las maldiciones para atemorizar a los saqueadores. Éstos debían atenerse al peligro al que se enfrentarían si osaban perturbar al faraón en su eterno descanso. Esta maldición, se podía leer en la tumba de Tutankamon, única encontrada con los sellos intactos.

Sin embargo y dada la poca eficacia como salvaguarda de las maldiciones, por muy terribles que fuesen. También y para    y para  evitar la actuación de los saqueadores, se creó un cuerpo de vigilantes mercenarios  para custodiar del Valle.  Su efectividad no fue suficiente ya que ellos mismos se dedicaron a la rapiña cuando no murieron asesinados por los salteadores de siempre habían actuado y no estaban dispuestos a abandonar sus lucrativas prácticas

Los castigos a los infractores que eran sorprendidos consistían  en  palizas con bastones para hacerlos confesar. Y, una vez demostrada su culpabilidad,  podía sufrir la mutilación de nariz, orejas y ojos. El mayor castigo se reservaba al que hubiera quemado el cuerpo del faraón. ¿Su destino? Morir empalado, eliminando su nombre de su tumba para impedirle tener vida en el Más Allá.

No obstante y al igual que hoy en día la dureza de las penas no disuade al delincuente que siempre piensa que va a salir indemne.

Los robos y saqueos dependían por una  parte, de la pericia de los ladrones de tumbas y por la otra de las informaciones que proporcionaban los propios constructores de las tumbas, ya que a pesar de vivir confinados en poblados creados para ellos, recibían visitas de familiares y disfrutaban de permisos.

El abandono del Valle de los Reyes se realizó durante la dinastía XXI con el traslado de la Corte de Tebas a Tanis. Con este abandono, se relajó la vigilancia y si quedaba alguna tumba intacta, se saqueó aprovechando la situación.

 




lunes, 23 de agosto de 2021

Mis lugares míticos.- Egipto 31

 

Los ladrones de tumbas (1/2)






La historia nos enseña que somos capaces de repetir el mismo error a lo largo del tiempo tiempo, que las soluciones aparentemente nuevas se han adoptado desde el inicio de los tiempos siempre sin resultado, que el endurecimiento de las penas no evita el delito y que la ambición y el deseo se sobre pone al miedo a las represalias.

 Viene esta reflexión a cuento que desde las primeras tumbas que  se construyeron, el saqueo de las mismas fue una constante, a pesar de los graves castigos que recibían los profanadores, tanto en esta vida como en la vida eterna. El castigo, tras la muerte consistiaen  que no pasaban al otro reino y que no tendrían otra vida después de esta. Este castigo, era el más duro que se podía dar a un egipcio. Esto unido a los castigos y penas que se infligían en vida  a los que eran sorprendidos cometiendo el delito  A pesar de ello la profanación y el saqueo de las tumbas fue una constante a través de los tiempos:

Siendo según sus creencias la vida de los antiguos egipcios una corta transición hacia la vida eterna en cuerpo y alma y con la posibilidad de gozar de todas comodidades y prebendas que habían gozado en la vida terrenal. No resulta extraño presumir, que  desde los albores de su civilización  acumulasen en las tumbas todo lo que se pensaba que se podría necesitar en la vida eterna que seguiría a la muerte terrenal. No siempre de forma real, si no simbólica o representativa. No se enterraban a los servidores para que les proporcionaran las comodidades a las que estaban acostumbrados, se hacían pequeñas estatuas de ellos realizando las ocupaciones que proporcionaban bienestar al difunto.

Sin embargo, sí que enterraban con el difunto objetos materiales, como grano y algunas viandas, pero sobre todo riquezas materiales para disfrutarlas en esa vida futura, como podían ser joyas y objetos de oro y piedras preciosas en el grado que su importancia social había podido acumular.

La particular forma de enfrentarse a la muerte en el Antiguo Egipto, requería de una buena suma de dinero. Era generalmente cosa de ricos, pero los pobres, dentro de sus posibilidades, también procuraban asegurarse su lugar en el  más allá.

Como es de suponer, los saqueadores de tumbas dirigían sus afanes a las tumbas de las clases pudientes.

En los enterramientos y desde siempre, se hacía ostentación de los tesoros que acompañaban al difunto, de esa forma, los saqueadores surgieron al mismo tiempo que los entierros.

Los tesoros que pudieron acompañar a los grandes faraones, son inimaginables, basta pensar que un faraón con escasos años de reinado, sin ninguna importancia para la historia egipcia, fue enterrado con joyas de valor incalculable el ajuar mortuorio que pudieron acumular en sus años de reinado. Siendo estas construcciones tan llamativas, se decidió construirn otras, en un lugar remoto y sin señales visibles que pudiesen orientar a los saqueadores.

Como he dicho reiteradas ocasiones, la historia del Egipto faraónico se extendió en un dilatado espacio de tiempo, por tanto  una de las facetas para estudiar este periodo sería el desarrollo de la lucha entre los que se querían perpetuar a través de los siglos con sus tesoros intactos y los que se esforzaban para arrebatarlos, con la victoria en la mayoría de los casos de estos últimos.

La historia de este pueblo es en gran medida, la historiaría y forma de sus enterramientos y los métodos para saquear sus tumbas.